HAMPSTEAD. Primavera de 2014

25 mar 2014

Primavera. 4. f. Cada uno de los años de edad de las personas jóvenes (Diccionario de la lengua española)
No recuerdo exactamente el tiempo que hace de aquello, pero sí recuerdo la escena como si hubiera sido esta misma mañana. Era verano, un verano caluroso y seco, y era por la mañana, justo antes del medio día. Entré con mi madre en una tienda a comprar un vestido, un vestido para sobrellevar de la mejor manera posible lo que podíamos intuir sería un verano insufrible. Escogí el vestido más bonito del mundo y entré en el probador. En aquel momento se desató una guerra sin posibilidad de tregua entre aquel vestido y yo. Salí del probador dedicándome improperios, mientras mi madre y la dependienta me observaban atónitas. Delante de aquel luminoso espejo seguí quejándome de los efectos del invierno durante unos minutos más, hasta que aquella dependienta dijo lo que ya jamás se me olvidaría. La mujer, de unos 50 años, se giró suavemente hacia mi madre, la miró y le dijo: "Qué pena de juventud, que se recuerda pero no se disfruta ". En aquel momento, la miré, le sonreí, y le dije que me llevaría el vestido puesto. Lo que en resumidas cuentas aquella mujer quiso enseñarme aquella calurosa mañana fue, que si estamos condenados a mirar con nostalgia al pasado, si dentro de unos años vamos a mirar de reojo a nuestra juventud y la vamos a echar de menos, deberíamos poner todo nuestro esfuerzo estos años para darle la razón a esa nostalgia. Disfruta de tus 20, tus 30, tus 40 ó tus 50 primaveras; y si tienes que acordarte de algo, que sea de ti mismo riéndote a carcajadas.

DÍAS BLANCOS, DÍAS NEGROS

2 dic 2013

La última vez que estuve en Madrid, mientras comía con mis padres, estuvimos hablando de la libertad. Nosotros somos así, entre copa y copa de vino, nos da por arreglar el mundo. Por otra parte, y pensándolo bien, no hay mundo más bonito que el que surge tras beber un buen vino. Mientras mi padre me iba diciendo lo libre que se sentía en su vida y yo le iba rebatiendo punto por punto sus argumentos, mi madre nos miraba pensando que nos había sobrado la última copa. Después volví a Londres, y ya sin vino de por medio, seguí pensando en la poca libertad que nos queda incluso en las cosas más absurdas de nuestra vida. Sin embargo, no todo está perdido. Hay una libertad maravillosa que nadie te puede quitar, aunque se requiere valentía para practicarla. Es la libertad de sentir. Ser libre para sentir miedo, alegría, amor, nervios, soledad, pasión, euforia; y ser libre para decirte a ti mismo que eso es lo que estás sintiendo. No hay libertad más tuya que sentir como sientes, y esa, además, será tuya para siempre. 

LUGARES

10 oct 2013

El domingo pasado mi amigo Edu y yo pasamos la mañana dando un paseo por el Highgate Cemetery en North London, y dejamos patente el hecho de que en algunos lugares dedicados a albergar tristeza, a veces la risa no desentona. A Edu y a mi nos gusta mucho hablar y contarnos cosas, pero para ser honesta a mi me gusta que él sea el que hable y yo sea la que escuche. Porque hay personas a las que me encanta escuchar, y Edu es sin duda una de esas personas. Un cementerio es probablemente uno de los mejores sitios para pensar en la relación que guardamos con los lugares por los que pasamos y la influencia que tienen las personas que están ya en ese lugar cuando tu llegas. Yo puedo afirmar sin miedo a equivocarme que mi vida en Londres empieza a tener forma por toda la gente que poco a poco se va acercando a mi caminito por el que a veces ando segura y otras asustada. Edu, sin embargo, ya estaba en mi camino, pero me hace comprender cada día más que los lugares no son nada sin las personas que los habitan. Y mi Londres, sin duda, sería diferente (y peor) sin sus historias. 

MIKE EL CABALLERO

26 sept 2013


Paquito tiene cuatro años y desde que ve Mike el Caballero no tiene miedo a casi nada. Creo que admira la valentía de Mike, y como cualquier niño inventa ser quien no es y finge no tener el miedo que sí siente. En realidad cuando uno es niño se puede permitir tener miedo, porque siempre o casi siempre, tienes a alguien que te protege. Quizá empezamos desde niños a disimular el miedo porque intuimos que llegará un momento en el que nos tocará ser Mike el Caballero de verdad y no nos quedará otra que ignorar nuestros miedos. El sábado pasado, en un castillo encantado, Paquito fue ordenado caballero, o eso le hicimos creer. Desde ese momento, tutea a Mike. Yo por mi parte, soy la siguiente, me he puesto en cola para ser caballero. Y así, sin más, perder mis miedos de forma mágica.

VACACIONES. Septiembre de 2013

23 sept 2013

Me despierto porque huele a café y tostadas. Miro el reloj, decido que voy a dormir un poco más. Entra el fresquito de la mañana a través de la mosquitera, me tapo. Tengo hambre, me levanto y preparo café. Veo por la ventana que el sol está alto y brillante, me tumbo en el sofá a leer "La ridícula idea de no volver a verte" de Rosa Montero. Me visto y salgo a buscar a mi madre, me apetece comer pescado. Como. Me tumbo en el sofa, al lado de la ventana con la persiana entreabierta. Las cortinas se mueven. Cierro los ojos y me quedo dormida. Me despierto sin saber qué hora es. Me visto de nuevo y bajo a dar un paseo. El sol trepa ya por las paredes encaladas. Quedo con mis amigas, mis amigas a las que nunca veo. Planeamos nuestro noviembre. Vuelvo a casa tarde, cierro las ventanas porque hace frío. Cojo de nuevo mi libro, se me cierran los ojos, primero uno y después el otro. Dejo el libro en la mesita de noche, abierto, boca abajo. Me duermo soñando con quedarme así para siempre.

LA CASA QUE HABITO

3 sept 2013


Las casas que vamos habitando a lo largo de nuestra vida guardan secretos y recuerdos como si fueran un pequeño cofre. En cierto modo aspiramos las vidas de los que un día pasaron por el sitio al que llegamos, de igual manera que dejamos una parte de nosotros en cada uno de esos lugares. Las casas que vamos habitando se nos quedan grabadas a fuego en la memoria. Podemos jugar a cerrar los ojos y recorrer de nuevo cada rincón, sortear a ciegas las puertas entreabiertas y escuchar los murmullos de conversaciones infinitas. Esta es mi casa de Londres. Algún día también volveré aquí con la memoria, y abriré de nuevo los libros que no me pertenecen, miraré por la ventana de la cocina mientras desayuno y me sentaré en el jardín a mirar hipnotizada la bola de cristal de los vecinos. Esta es, la casa que habito.

MI SOMBRERO

21 ago 2013


Creo que pocas cosas nos pueden hacer volver al pasado o rememorar momentos como los olores. Los olores nos transportan casi sin esfuerzo a épocas pasadas y tienen esa capacidad casi única de hacernos sentir o recordar buenos y malos momentos. Es por eso que yo me traje conmigo un frasquito de Alvarez Gómez porque es a lo que huele mi padre y es por eso también que si cierro los ojos no me cuesta imaginarme a lo que huele mi madre. A mi a veces me ocurre algo similar con los objetos o con la ropa. El sombrero que llevo puesto en las fotos fue la primera cosa que compré en Londres cuando vine a vivir aquí. Ahora cuando lo miro, veo con nostalgia aquel marzo en el que no paró de nevar y puedo sentir de nuevo la misma incertidumbre que sentía entonces. Sin embargo, a diferencia de los olores, que se quedan estancados en el pasado y no hay forma de borrar el mal o buen recuerdo que nos traen, los objetos tienen la capacidad de reinventarse. Mi sombrero ahora me protege del tímido sol de agosto y como está tan cerquita del oído me va contando que a veces la incertidumbre puede traerte los momentos más mágicos. 

La Turista

12 ago 2013


Recuerdo que cuando era pequeña e iba de viaje con mis padres odiaba hacer turismo. No me gustan las guías de viaje que te van marcando lo que tienes que hacer o por donde tienes que pisar, porque al fin y al cabo solo son lugares que ya descubrieron otros primero, y a mi me gusta descubrir mis propios lugares. Cuando voy a una ciudad que no conozco, me gusta sentarme con un café y ver a la gente pasar, mirar lo que llevan puesto, cómo se mueven, cómo se ríen. Me gusta ir a los supermercados y ver qué come esa gente a la que antes vi pasar, y así, me gusta en poco tiempo conocer la forma de vida del lugar donde estoy. Sin embargo, cuando vives en una ciudad, ir al supermercado, observar a la gente, leer sus vespertinos, todo son movimientos rutinarios. Entonces hay días que me invento que estoy de vacaciones en Londres, y que soy una turista de esas que siempre he odiado ser. 

OBJETOS INANIMADOS

23 jul 2013


Tener día libre un lunes es sinónimo de soledad, de esa soledad que se sabe inevitable. Por eso ayer todas y cada una de las fotografías que me encontré al volver a casa reflejan esa soledad y las ganas de vencerla. Me encontré a mi misma de copiloto con un maniquí, compartiendo conversación con  un chico que leía a pleno sol, dando de comer a un cisne migas de pan, aterrorizada por un elefante que me alcanzaba con sus tentáculos, preguntándole a Kim Jong-un por el futuro nuclear de Corea del Norte, y así hasta que decidí preguntar a una pareja de maniquíes vintages si conocían algún lugar en el barrio donde pudiera encontrar compañía humana. No conseguí arrancarles ni una palabra, sin embargo, la chica me señaló con la mirada una heladería que hacía esquina. Allí pasé dos horas sentada al lado de un helado de vainilla. Las cosas que nos dijimos prefiero dejarlas entre él y yo. 

AHEAD ONLY

20 jul 2013


Sólo hay un camino y ese camino es andar, y hacerlo siempre hacia adelante. 

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