DE TOKIO A CORFÚ

11 may 2014


Antes de venir a vivir a Londres, mi casa estaba en Madrid. Y durante ese tiempo, durante esos casi cinco años, hice muchos viajes. Hice viajes reales, y también, viajes imaginarios. A viajar con la imaginación me enseñó mi amiga Bárbara, y desde entonces no he parado de hacerlo. Desde aquel sofá de aquel ático de Argüelles, nosotras nos recorrimos el mundo entero. Sacamos billetes imaginarios para Alabama, Argentina, Madagascar, Tokio, Marruecos, Brasil...seguido de un largo etcétera. El viernes pasado, desde un pequeño café de Marylebone, Sofía y yo, nos despertamos en Tokio, y acabamos viendo el atardecer en las playas de Corfú. Cuando llegué a casa, al quitarme las zapatillas, descubrí que tenía arena en los pies. Y es que nada, nada, nada, vuela más alto que la imaginación. 

VOLVER. Sevilla, Febrero 2014

2 mar 2014

La relación que guardo con Sevilla es tan suya, tan mía, tan nuestra; que tan pronto quiero quedarme allí para siempre, como quiero salir corriendo y no parar. Como si de dos viejas amigas se tratara, las dos sabemos que hemos tenido épocas mejores y épocas peores, de la misma forma que ambas sabemos que todo acaba por pasar. Después de que volver se me hiciera insoportable, empecé a necesitar cada vez más de ella y ahora no puedo vivir sin verla de cuando en cuando. Porque necesito que de tarde en tarde me canten "Volando Voy" por la calle, para acordarme de que estoy enamorá de la vida, aunque a veces duela; igual que necesito su olor, su luz y sus rinconcitos a la sombra. Pero sobre todas las cosas, lo que más necesito de Sevilla, es dejarla para volver a necesitarla.

DÍAS BLANCOS, DÍAS NEGROS

2 dic 2013

La última vez que estuve en Madrid, mientras comía con mis padres, estuvimos hablando de la libertad. Nosotros somos así, entre copa y copa de vino, nos da por arreglar el mundo. Por otra parte, y pensándolo bien, no hay mundo más bonito que el que surge tras beber un buen vino. Mientras mi padre me iba diciendo lo libre que se sentía en su vida y yo le iba rebatiendo punto por punto sus argumentos, mi madre nos miraba pensando que nos había sobrado la última copa. Después volví a Londres, y ya sin vino de por medio, seguí pensando en la poca libertad que nos queda incluso en las cosas más absurdas de nuestra vida. Sin embargo, no todo está perdido. Hay una libertad maravillosa que nadie te puede quitar, aunque se requiere valentía para practicarla. Es la libertad de sentir. Ser libre para sentir miedo, alegría, amor, nervios, soledad, pasión, euforia; y ser libre para decirte a ti mismo que eso es lo que estás sintiendo. No hay libertad más tuya que sentir como sientes, y esa, además, será tuya para siempre. 

UNTITLED

4 nov 2013

"La única gente que me interesa es la que está loca; la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes...sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que las arañas entre las estrellas, y entonces se ve explotar una luz azul y todo el mundo suelta un ¡Aaahhh!" (Jack Kerouac, On the road)

VACACIONES. Septiembre de 2013

23 sept 2013

Me despierto porque huele a café y tostadas. Miro el reloj, decido que voy a dormir un poco más. Entra el fresquito de la mañana a través de la mosquitera, me tapo. Tengo hambre, me levanto y preparo café. Veo por la ventana que el sol está alto y brillante, me tumbo en el sofá a leer "La ridícula idea de no volver a verte" de Rosa Montero. Me visto y salgo a buscar a mi madre, me apetece comer pescado. Como. Me tumbo en el sofa, al lado de la ventana con la persiana entreabierta. Las cortinas se mueven. Cierro los ojos y me quedo dormida. Me despierto sin saber qué hora es. Me visto de nuevo y bajo a dar un paseo. El sol trepa ya por las paredes encaladas. Quedo con mis amigas, mis amigas a las que nunca veo. Planeamos nuestro noviembre. Vuelvo a casa tarde, cierro las ventanas porque hace frío. Cojo de nuevo mi libro, se me cierran los ojos, primero uno y después el otro. Dejo el libro en la mesita de noche, abierto, boca abajo. Me duermo soñando con quedarme así para siempre.

AZUL MARINO, NEGRO, Y OTRAS CREENCIAS DE LA INFANCIA

9 sept 2013


Para mi las zapatillas de deporte siempre fueron "los tenis", al igual que siempre pensé que el azul marino y el negro se tenían la guerra declarada y no podían ir juntos ni a la vuelta de la esquina. El rosa y el rojo se llevaban también a matar, pero sin embargo el bolso y los zapatos tenían que coincidir exactamente en el número de la gama Pantone. Crecemos pensando de una manera por lo que vemos y oímos, pero poco a poco esas creencias van cayendo una detrás de otra. El azul marino y el negro firmaron la paz hace unos años, y ahora alternan en zapatos, blusas y pantalones. Los zapatos y los bolsos no tienen que tener el mismo color y "los tenis" se llaman sneakers, ahora lo complicado va a ser explicarle todo esto a mi madre.

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